El alma de Cruz Roja: sus voluntarios

Decenas de ciudadanos venezolanos fueron trasladados a refugios temporales, en Quito, el agosto pasado. Sucedió durante una crisis de movilidad humana. Los extranjeros dormían en las cercanías del terminal de Carcelén, al norte de la capital. Para atender la emergencia, la alcandía activó el Centro de Operaciones de Emergencia del Municipio (COE-M). En la reunión, participaron varias instituciones públicas y no gubernamentales. Cruz Roja no fue invitada, sin embargo, asistió y puso a disposición todo su contingente para ofrecer ayuda humanitaria.

Durante la reunión del COE-M, las entidades ofrecieron sus recursos, pero coincidió con el feriado del 10 de Agosto. Hubo puente y la mayoría se fue de vacaciones. El sector público debía esperar pare realizar procesos de compra. Fue Cruz Roja, gracias a sus voluntarios, quienes se movilizaron y brindaron las atenciones necesarias a los extranjeros, en todos los Centros Temporales de Tránsito habilitados por el Municipio, contó María Dolores Ponce, presidenta de la Junta Provincial de Pichincha de la Cruz Roja Ecuatoriana (JPP).

“La pasión que tienen los voluntarios para servir a los demás, ese amor, ese trabajo que le ponen todos los fines de semana fuera de los horarios de trabajo. Eso hay que aprovecharlo porque la gente lo hace desinteresadamente (…) No muchas organizaciones tienen un voluntariado como el que tiene Cruz Roja, hay mucho compromiso.”, aseguró Ponce.

¿Qué significa ser voluntario?

Mishelle Pacheco

“Es una pasión la Cruz Roja, no puedo explicar bien el sentimiento que tengo porque me apasiona, mi sentimiento es inexplicable”, así expresó Mishelle, lo que la motiva a trabajar en la institución. Ella forma parte de la entidad desde hace cinco años. No conocía sobre el voluntariado hasta que un día vio que estaban recibiendo hojas de vida en la Alameda, por el centro de Quito. Entregó sus requisitos y asistió a la Escuela de Voluntariado durante unos meses. Desde entonces, empezó su labor en la institución.

Para Mishelle, la Cruz Roja es una familia y eso la motivó a integrarse, además de conocer allí a muchas personas que asumen los principios de humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad, que guían a la entidad. Ella se ha desempeñado en varios de los programas. “He ido a estadios, desfiles, a la procesión que hacen en San Francisco, estuve en la evacuación de los albergues con venezolanos cuando hubo sismos y había albergues en Pomasqui, pero lo que más me ha llamado la atención fue cuando presté ayuda en el terremoto”, dijo.

Tras el terremoto del 16 de abril de 2016, en la costa ecuatoriana, la Cruz Roja movilizó su contingente para apoyar en labores de atención en primeros auxilios, rescate y apoyo psicosocial. Mishelle estuvo entre los voluntarios que acudieron a la zona del sismo: “presté ayuda en atención prehospitalaria y en apoyo psicosocial. Allí sentí impotencia de no poder dar la misma ayuda a todos, no teníamos muchos recursos y hubo que dar prioridad a las necesidades más urgentes”, explicó.

Para Mishelle la labor humanitaria que ofrece Cruz Roja es muy importante, en todos los niveles, pues no solo trabajan en atención prehospitalario o en captación de sangre. Algo que considera importante que se sepa: “varias personas no conocen que la Cruz Roja no solo hace actividades de emergencias, de socorro; sino que, también ayudan con proceso lúdicos, ayudan a personas en orfanatos, asilos, a madres solteras, a niños que trabajan en la calle. Entonces hay muchos proyectos aquí que no tienen que ver con la sangre”. Para ella, no solo ayudas al otro con primeros auxilios en una emergencia, sino, también cuando lo escuchas y le das un abrazo.

Kevin Puyol

“El poder ayudar a alguien, porque en los eventos vas como personal sanitario o a respaldar emocionalmente, es algo grato, que te lo llevas para ti”, explicó Kevin sobre su trabajo como voluntario. Él se integró a Cruz Roja hace 3 años. Fue a la sede de la institución y le hablaron sobre el voluntariado, le llamó la atención y realizó el procedimiento. Para él, fue una gran experiencia, pues conoció a uno de sus mejores amigos y cada fin de semana aprende cosas nuevas.

Durante el periodo que estuvo en la Escuela de Voluntariado, Kevin aprendió sobre Cruz Roja y sus principios, recibió capacitación en comunicación, en desastres, primeros auxilios entre otras áreas. “Por lo general cuando entras a la escuela no conoces a nadie, pero al terminar eres amigo de todos. Es un proceso muy grato en el que te enseñan mucho, fortalecen bastante tu carácter”, contó.

Kevin ha participado en varios eventos y actividades, de cada uno de los programas de Cruz Roja, sin embargo, una experiencia que le marcó fue: “el apoyo psicosocial que dimos a las personas venezolanas, cuando el municipio dio los albergues que ellos tenían, nosotros fuimos y los acomodamos, les facilitábamos que ellos se comunicaran con sus familiares y nos poníamos a conversar con ellos sobre cómo vinieron, daba tristeza, pero debíamos ser fuertes para dar un apoyo”. Para Kevin, ser voluntario de Cruz Roja JPP le brinda la oportunidad de vivir muchas experiencias por las que siente gratitud.

“Soy fanático del futbol, me encanta y soy hincha de Liga. Haber conocido el estadio fue muy grato para mí, durante la libertadores. Fue en una capacitación, hubo varios puntos donde nos enseñaron triaje, las rutas del estadio, RCP… fueron algunos talleres, el curso era para hacer comando de incidentes y después del curso nos enseñaron el estadio”, explico Kevin, como una de las grandes experiencias que ha vivido con Cruz Roja.

El alma de la institución

Cruz Roja es una institución internacional que se sostiene con el voluntariado. No reciben financiación de parte de instituciones públicas ni privadas, de modo que deben subsistir gracias al trabajo de los voluntarios y vendiendo algunos servicios como capacitaciones, charlas y campañas, explica Ponce.

Según datos del Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, alrededor del mundo cuentan con más de 13 millones de voluntarios que, con la insignia de la entidad, llevan atención humanitaria a personas en situación de vulnerabilidad.

Roberto Bonilla, coordinador de voluntariado de la JPP, explica que para convertirse en voluntario se debe llevar los requisitos que se detallan en la web de la institución a las oficinas de la Junta, en los meses correspondientes. Una vez receptada la carpeta, si el candidato es profesional pasa a una entrevista donde podrán conocerlo mejor y, si supera la entrevista, se integra a la institución. Si el candidato no cuenta con formación profesional, se unirá a un curso en la Escuela de Voluntariado de la Junta. El taller dura, aproximadamente, tres meses. Una vez concluido, los participantes pasan a formar parte de la familia de voluntarios de Cruz Roja.

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